domingo, 8 de noviembre de 2015

10 PASOS PARA FORMAR UN HIJO CON CONDUCTAS DISOCIALES: (SIN LÍMITES)

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, festéjeselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
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Emilio Calatayud es Juez de Menores de Granada, España, conocido por la imposición de sentencias curiosas, ejemplares y basadas en la educación más que en el mero castigo.


domingo, 18 de octubre de 2015

CULTURA ORGANIZACIONAL DE LAS EMPRESAS CON CAPACIDAD DE ABSORCIÓN

Las empresas poseen de forma implícita una cultura que accede a la distinción entre ellas, en donde los individuos, hacen presentes conductas diferentes por las normas, y actos limitados que sean escritos o no, están impuestos por la sociedad, en este caso una sociedad conformada por los límites y valores organizacionales. Sabiendo que las  empresas tienden a comportarse como micro sociedades en los cuales se verán aisladas de otros, teniendo una propia cultura, en la mayoría de las ocasiones son únicas y su influencia es muy importante que ejercen gran presión para amoldar a los sujetos o grupos en patrones de conductas que en la mayoría de las veces son esperados, porque existe un factor de repetición que nos permite conocer y/o anteceder a situaciones esperadas.
Según Guizar (1999, pág. 249) “La cultura corporativa u organizacional es el conjunto de suposiciones, creencias, valores y normas que comparten y aceptan los miembros de una organización”, basándonos a esto por el comportamiento del individuo, el cual se cimienta en la participación activa en los diferentes aspectos que conforman a la empresa de donde podemos inferir que mientras existan mayor participación, va a existir un aumento de los grados de optimización.
Robbins (1999, pág. 601), plantea que:
“La cultura, por definición, es difícil de describir, intangible, implícita, y se da por sentada. Pero cada organización desarrolla un grupo central de suposiciones, conocimientos y reglas implícitas que gobiernan el comportamiento día a día en el lugar de trabajo. (…) la cultura organizacional se refiere a un sistema de significado compartido entre sus miembros y que distingue a una organización de las otras”.
Hablando de cultura, se puede establecer, que engloba aspectos conductuales que se establece a través de normas, limites, formas de y dinámicas de interacción contextual entre empresas y colaboradores; es parte de un orden cultural. Aquello nos hace pensar muy claramente que los seres humanos somos sujetos de una cultura que va construida por hábitos y costumbres que van siendo repetidas a lo largo de los años. 
Siendo la cultura, parecida a la configuración estructurada de un acto aprendido, y que aquellos elementos son compartidos y transferidos por miembros de una misma empresa u organización. Así mismo menciona Zwarycz, (1990) que: “la cultura organizacional es el conjunto de filosofía, valores, creencias, ideologías, actitudes, motivaciones, y deseos que tienen un significado común para los miembros de una organización y que la distingue de otras”.
La cultura  nos ayuda a saber hacia dónde estamos yendo, y si todos estamos yendo hacia el mismo lado. La fuerza de la cultura nos lleva a ver en qué forma  nos impacta sobre el comportamiento y la eficiencia organizacional.
La cultura tiene diversas funciones en una empresa. Teniendo como punto de partida aquello se menciona en primer lugar a que es capaz de definir límites, en segundo lugar, incorpora el sentido de identidad a sus miembros por sobre la empresa. Tercero, permite la instauración de una responsabilidad personal hacía los cumplimientos de objetivos, más que los intereses egoístas del individuo. Cuarto, permite ampliar la estabilidad del sistema social. La cultura es el vínculo social que ayuda a mantener unida a la organización al proporcionar normas adecuadas de los que deben hacer y decir los empleados (Robbins, 1999).
Por lo tanto, se puede indicar que la cultura es la brújula de una organización, así como un generador de satisfacciones cuando hay una identificación con la empresa, permitiendo la unión de elementos formales e informales a través de la coherencia institucional.    
Teniendo en cuenta que la cultura organizacional se cimienta en valores, creencias y principios que forman raíces del sistema gerencial de una empresa, así como también al conjunto de instrucciones y conductas gerenciales que ofrecen soporte a los principios básicos, por lo tanto Chiavenato (2003, pág. 144), expone que la cultura organizacional es:
“La manera como cada organización aprendió a tratar su ambiente y sus socios; es una mezcla compleja de presuposiciones, creencias, comportamientos, historias, mitos, metáforas y otras ideas que, en conjunto, representan la manera la manera cómo funciona y trabaja una organización.”
Este concepto de Chiavenato se asemeja a lo que menciona Zwarycz,   en el cual se coloca a la cultura organizacional en la estructura dinámica, como la referencia necesaria para toda organización burocrática, el cual refiere el asumir decisiones que implica diversidades de factores, que pueden ser distinguidos con más facilidad que otros.

1.1 Tipos de culturas

A partir del trabajo de Harrison “Understanding your organization’s character” (1972), Handy refirió en “Gods of Management” (1978) los tipos de ideologías en base a las organizaciones,  que tuvo un resultado útil para establecer, conocer y categorizar la cultura de una organización, evidenciándose en muchas empresas de forma combinas o puras. Aunque experiencia hacen presentes de forma definidas, es decir si bien inclinadas a unas o a otras; las cuales son las cuatro siguientes:
·             Orientada por el poder. La organización fomenta comportamientos de dominio del entorno y eliminación de la oposición. Siendo que los que se encuentran inmerso en ella que disponen de mayor poder se esfuerzan por mantener un orden o control dominante sobre sus subordinados. Se podría semejar a un enfoque basado en el paternalismo. 
·             Orientada por la función («role»). son los tipos de organizaciones en que hay una preocupación por la legalidad, en todo el sentido de la frase. Tenido en cuenta que es un enfoque bastante rígido   basado en la jerarquía, en el status y en los procedimientos. Existe una mayor imperiosidad de la respuesta correcta que la efectiva, siendo un sistema lento cuando nos referimos a adaptación al cambio. Un buen ejemplo son en grandes empresas, o en empresas de servicios públicos/estatales.
·             Orientada por la tarea. Organizaciones que lo que más se valora es el logro de los objetivos. La autoridad se asienta sobre la competencia profesional. Siendo así que si los procedimientos son una barrera para el logro de las metas o el cumplimiento de una tarea, pues se pasa por encima de ellos. Evidenciándose que la estructura se adapta a las exigencias de la tarea. Se exalta la colaboración y el trabajo en equipo.
·             Orientado por las personas. Esta clase de organización tiene como fin primario servir las necesidades de sus miembros. La autoridad jerárquica ocupa un lugar secundario. Priva la ejemplaridad y el espíritu de servicio hacia los demás. Se tiene muy en cuenta la democracia en la toma de decisiones dentro del grupo; siendo muy frecuente esto en pequeños gabinetes de profesionales.
Teniendo en cuenta los tipos de culturas que se expresa en este estudio;  Chiavenato (2003) la presenta a través de tres niveles:
·             Artefactos.- son elementos concretos que se encuentran en la organización.
·              Valores compartidos.- aquellos que tiene la empresa y que se transforman en lo más importante para las personas, siendo aceptadas como parte de ellas.
·             Presupuestos básicos.- son las creencias no consientes, sentimientos, percepciones y presupuestos personales.
Es necesario mencionar que la organización cultural que se plantea dentro de una empresa está relacionado íntimamente con el comportamiento de la misma hacia afuera, es decir en el entorno externo. Teniendo en claro que la conducta aprendida tendrá una consecuencia al momento de realizar interacciones sociales y económicas, incluso de transferencia de conocimiento o cooperación empresarial.
Pero, el macro comportamiento se generalizará a medida que se va incluyendo necesidades, creencias, valores, normas, limites, etc., entendiéndose así aquello como un equilibrio dinámico el cual va  verse expresado en las relaciones armónicas que deben de establecerse con otras empresas incluso de forma interna, es decir con sus empleados, un buen momento para comenzar, desde adentro.
Las empresas deben de coexistir con diferencias de comportamientos externos e internos, los sistemas albergan susbsistemas y cada subsistema contiene una subcultura; sin embargo, se debe de establecer caracteres compatibles en cada uno, allí entra a ser artífice principal, la autorregulación organizacional.    
La capacidad de absorción tiene factores determinantes e influyentes, siendo estaos internos y externos los cuales se los presenta en la siguiente temática explorada. 

1.2 Factores determinantes internos y externos de la capacidad de absorción.

Dentro del proceso de estudio de las capacidades de absorción de las organizaciones se ha podido evidenciar que existen posibles determinantes, lo cual se los puede mencionar en dos grandes grupos, los internos y los externos, siendo factores diversos los que se conocen en las investigaciones como influyentes de la capacidad de absorción de las empresas. Forés y Camisón (2008), realizan un examen detallado de los distintos factores y los clasifican en internos y externos.
Siendo  los factores internos, todos aquellos factores que la empresa puede controlar:
·             Inversión en investigación y desarrollo.
·             Nivel de conocimientos de la empresa.
·             Diversidad de conocimientos o backgrounds de la empresa.
·             La capacidad de relación.
·             Los sistemas de recompensas e incentivos.
·             Cultura de innovación y aprendizaje.
·             Diseño organizativo abierto al aprendizaje.
·             La orientación estratégica.
·             Los sistemas de gestión del conocimiento y la información.
·             El tamaño organizativo.
·             La edad de la empresa.
·             Los recursos financieros.
Teniendo en cuenta que los factores internos son necesarios, pero no suficientes para determinar la capacidad de absorción de una empresa. Aquello ocasionado por la constante interacción externa que tienen entre organizaciones, intercambiando información. Y dicha información puede ser en forma de nuevas capacidades que mejoraran la capacidad de absorción de la empresa.
Los factores externos que  pueden incidir en la capacidad de absorción de las organizaciones son los que se menciona a continuación:
·     Grado de turbulencia o variabilidad del entorno.
·     Existencias de oportunidades tecnológicas.
·     Nivel de externalidades.
·     Características del conocimiento de otras empresas.
·     Habilidad de conectarse con fuentes externas (networking): redes, asociaciones,
·     consultorías, Fomento, etc.
·     Diversidad cultural.
·     Distancia geográfica
·     Existencia de mecanismos externos de conocimientos.
·     Posición en la red de conocimientos.

Es necesario resaltar lo que menciona Sánchez, Rocío y García, Fernando. (2011) sobre que: “la generación y mantenimiento de capacidades de absorción es un proceso interactivo y repetitivo donde las empresas aprenden de sus experiencias, se relacionan con el exterior, y se almacena y codifica un conocimiento con vista a futuras aplicaciones”.

lunes, 14 de septiembre de 2015

VIOLENCIA PSICOLÓGICA E IMPACTO EN LAS HABILIDADES DE APRENDIZAJE EN NIÑOS Y NIÑAS DE 7 A 12 AÑOS.

AUTOR: PS. JOEL CAÑARTE SIGÜENCIA 
INTRODUCCIÓN

La violencia, proceso que afecta a muchos y que pocos la evidencian, en especial la psicológica; la cual es invisibilizado por no presentar evidenciarse en el cuerpo como moretones, mallagaduras o fracturas, pero que es una de las que más impacta en el psiquismo de todo ser humano. 
¿Por qué alguno utilizan la violencia como medio de expresión de sus emociones, sentimientos? La respuesta es muy compleja, ya que esta problemática es multicausal y multifactorial. Este problema se lo puede abordar desde sus causas y también desde sus consecuencias. Las mayores necesidades de los niños se hacen presentes dentro de un sistema social que está, o no quiere prepararse para resolver los conflictos o educar adecuadamente, siendo más fácil para muchas personas la única vía por los que algunos hacen llegar su voz, la violencia psicológica.
Es muy común que los gritos, los insultos, las amenazas, las humillaciones sean tomados como algo normal, sean justificados y hasta reconocidos como necesarios en el proceso educativo de los niños, esto se da por la naturalización del proceso de la violencia. Aquella que comienza de forma progresiva y que va afectando de a poco, cada vez incrementando su intensidad, comenzando de lo menos hacia lo más. El avance del proceso de la violencia se da de a poco pero seguro, y si no es atendido a tiempo podría llegar a las agresiones físicas, y hasta las lesiones permanentes en el cuerpo de la víctima y en el peor de los casos la muerte.
Todo esto se lo puede explicar desde un enfoque de aprendizaje cognitivo-conductual en el que las conductas son explicadas por el aprendizaje vicario, ensayo-error, significativo, operativo, activo entre otros, los cuales van a integrar un repertorio de conductas que se van a reproducir en la mayoría de los casos en el contexto más inmediato donde interacciona el niño o la niña violentado de forma psicológica, impactando dicha problemática, no solo a los que están cerca, sino todo aquel que sea parte de su grupo de forma indirecta o directa, sea esto en la escuela, en su comunidad, en el barrio, en su grupo de pares, y hasta en la familia.
Pero cuando la familia es aquella que genera y propicia dicha problemática, el problema se agrava, porque comienzan las contradicciones de que el grupo de apoyo primario que una de sus principales funciones debería ser el cuidado y protección, no lo está siendo, más bien todo lo contrario. La familia es un punto de apoyo para el niño, un modelo, un referente de cómo tener que comportarse en otros contextos.
La violencia psicológica generada por un adulto provoca más impacto en un niño/a, que los golpes que pueda recibir. Teniendo aquello como referencia de otras investigaciones las cuales han servido de punto de apoyo para la elaboración del tema de la presente investigación científica. Ya que este problema afecta a casi los 190 millones de niños que existen en América latina.


La violencia psicológica es una conducta, actitudes o modos de vincularse traducidas en actos u omisiones en el trato que causa un perjuicio a la víctima, sea intencionalmente o no. En todo acto de violencia psicológica existe una coerción, una dinámica vincular que tiene por efecto “la obligación de hacer algo para el otro”. Así como el agresor puede hacerlo intencionalmente o no, la victima puede ingresar en este funcionamiento sin darse cuenta.
Piaget (1964) menciona que “el niño, al igual que el adulto, no ejecuta ningún acto, exterior o incluso totalmente interior, más que impulsado por un móvil, y este móvil se traduce siempre en una necesidad (una necesidad elemental o un interés, una pregunta, etc.)”, siendo así un niño se expresa siempre por una necesidad que se estructura siempre en la actividad y según el tipo de interacción que vaya a tener el niño/a, este va a desarrollar conductas de forma diferentes y con ello formándose también sus sistema de pensamiento.
Los daños por la violencia psicológica son tan importantes y peligrosos como en la violencia física. La violencia, el maltrato, el acoso, la manipulación producen un desgaste en la persona que la deja incapacitada, paralizada para defenderse.
La violencia psicológica es un problema que afecta a la mayoría de los seres humanos en el mundo. América Latina, con una población de más de 190 millones de niños es una de las regiones más desiguales del mundo y con mayores índices de violencia, que afectan principalmente a mujeres, niños y niñas, es así que dentro de este campo de investigación, se destaca la violencia psicológica hacia los niños, los cuales tiene consecuencias innumerables.
La violencia psicológica es sin lugar a dudas uno de los graves problemas que afectan a nuestros futuros jóvenes, y es también uno de los delitos muy poco y difíciles de avizorar por darse al interior de las familia, quienes ante su práctica esconden los hechos a los docentes y familiares.
La violencia psicológica infantil es la denominación que reciben las agresiones que los adultos descargan sobre los menores, produciéndoles daños emocionales, afectando su desarrollo intelectual, educación y su adecuada integración a la sociedad. Generalmente son los familiares cercanos quienes de manera intencional los lesionan, con el pretexto de corregir su conducta por desobediencia o no cumplimiento de las tareas encomendadas. El niño violentado va a la escuela sin ganas de estudiar o aprender, y el docente, sino está capacitado, ni siquiera advertirá el problema.
Entre las causas más comunes de violencia psicológica son los dados por los problemas familiares, entre parejas o económicos, siendo estos pocos de los muchos que existen dentro de esta problemática.
Las causas que explican este fenómeno de violencia responden a múltiples factores. Entre ellos se pueden mencionar: factores propios del agresor, como son sus características culturales, biológicas o psiquiátricas; factores propios del agredido, como son las desventajas del niño en términos de problemas físicos, mentales o el desapego afectivo; factores ambientales, como la pobreza y factores culturales, tales como la creencia que el castigo es parte de la crianza de los hijos, en una sociedad centrada en los derechos de los adultos.
Corsi (1990) ofrece quizás, una de las definiciones más completas en torno al problema de la violencia al interior de la familia, ya que define la violencia como: “Todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre los miembros de una familia, entendiendo por relación de abuso a toda conducta que, por acción u omisión, ocasiona daño físico y/o psicológico a otro miembro de la familia. Esta conducta de abuso debe ser de naturaleza crónica, permanente o al menos periódica para que la relación familiar pueda ser considerada como un caso de violencia intrafamiliar”
Se hace evidente que la violencia como tal se propicia en la relación familiar,  es algo que no ofrece la menor duda; tampoco ofrece dudas las diversas modalidades de violencia que en las sociedades existen y están determinadas por múltiples condicionantes, para determinar el origen de la violencia es necesario penetrar en los recónditos fondo de la actual cultura comprender la cultura como obra y herencia del hombre, ya que se trata de un fenómeno del que hoy se tienen múltiples referencias o quizás también, experiencias de manifestaciones constantes, persistentes de la sociedad, toma diversas formas, diferentes nombres, que la designan, aparece y parece ocultarse intermitentemente, ocupa la atención, preocupa y llega a angustiar e incluso a matar, pues su presencia es universal y puede confundirse con la propia cultura.
La desigualdad la inferiorización y expropiación que vive la niñez en esta sociedad en el sistema de poder unos sobre otros (as), las niñas y los niños están en clara situación de desventaja, es normal y esperado que muchos y muchas decidan por ellos, intervengan sobre sus vidas, porque se ha hecho creer que su nivel de desarrollo físico, afectivo e intelectual no les posibilita dirigir y organizar sus vida solos, ejercen poder sobre ellos porque tienen más edad, mayor experiencia, conocimiento, poder económico, y sobre todo, porque tienen el poder de conservar sus vidas (satisfacen deseos y necesidades). El problema no es tener más poder, si no abusar de él, ejercerlo sobre y contra el derecho que tiene a crecer en libertad y con respeto a su integridad cometiendo actos de abusos emocionales, físico, sexual, y por descuido.
La familia es un sistema gobernado por reglas. Entendemos a reglas por “acuerdos relacionales que prescriben o limitan los comportamientos individuales en una amplia gama de áreas comportamentales, organizando su interacción en un sistema razonablemente estable”.
Organización Social de la Salud (OMS), coinciden en que, la violencia es toda acción intencional que dirigida a una persona puede causar daños tantos físicos, psicológicos, sexual y emocional, afectando el desarrollo integral del individuo causando a su vez daños irreversibles en su desenvolvimiento eficaz, como ser social generándose así privaciones e inestabilidad.
Existe una diferencia entre significados dentro de las terminología científicas psicológicas, siendo una de estas los términos violencia y agresividad, son términos que se pueden malinterpretar y que de hecho son valorados erróneamente dentro de trabajos, libros y dentro de muchas obras literarias, transmitiéndolo como sinónimos; es por eso que se hace necesario mencionar y responder a estas interrogantes que se dan dentro del marco conceptual.
La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino un conjunto heterogéneo de comportamientos, en todos los cuales se produce una forma de agresión psicológica.
La violencia psicológica es un anuncio de la violencia física. Y en algunas veces su afección es mucho más elevada que la segunda. La violencia física produce un traumatismo, una lesión u otro daño y lo produce inmediatamente. La violencia psicológica, vaya o no acompañada de violencia física, actúa en el tiempo. Es un daño que se va acentuando y consolidando en el tiempo. Cuanto más tiempo persista, mayor y más sólido será el daño.
Garbarino, et al. (1989) define el maltrato psicológico como "un ataque realizado por un adulto sobre el desarrollo de la personalidad y de la competencia social del niño mediante un patrón de conducta psicológicamente destructivo y que se manifiesta mediante cinco formas: rechazar, aislar, aterrorizar, ignorar y corromper"
Friedan (1963), deploraba la condición inferior de la mujer y culpaba la superioridad agresiva del varón por los papeles que encasillaba a la mujer, sentía que el hombre imponía papeles inferiores a la mujer para que él mismo pudiera tener ventajas. De las tres labores principales de la vida, ocupación, comunidad y amor, tradicionalmente se espera que la mujer participe en la última
1.3.1 Violencia psicológica:
Acción u omisión directa o indirecta cuyo propósito  sea controlar o degradar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de otras personas, por medio de intimidación, manipulación, amenaza directa o indirecta, humillación o aislamiento o cualquier otra conducta que produzca un perjuicio en la salud mental, la autodeterminación, el desarrollo integral y las posibilidades personales.
1.3.2 Violencia física:
Acciones, comportamientos u omisiones que amenazan o lesionan la integridad física de una persona, puede consistir en empujones, lanzamiento de objeto, apretones, arañazos, pellizcones, golpes, halarle el pelo, bofetadas, atacar con arma blancas o arma de fuego hasta llegar al punto de hospitalizar o causar la muerte.
1.3.3 Violencia sexual:
Acciones que obligan a una persona a mantener contactos sexuales, físicos o verbales o a participar en ellos mediante la fuerza, intimidación, coerción, chantaje, soborno, manipulación, amenaza u otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal.
La violencia psicológica se presenta dentro de una vertiente que debe ser analizada con mucho cuidado, teniendo en cuenta esto podemos decir que para que exista violencia debe existir dos partes, una personas que sea de violentador y otro que sea de violentado, partiendo de esta premisa se mencionará las características de cada uno de los actores de la violencia psicológica:
·       Agresivo y fuerte impulsividad. Son las personas que ofenden ó provocan a los demás. Que implican provocación ó ataques y al mismo tiempo se deja llevar por la emotividad del momento.
·       Escaso control de las emociones.
·       Discurso soez. ante situaciones de tensión el sujeto puede llegar a perder el control en su comportamiento pudiendo inclusive llegar a la agresión de la persona o personas, que se piensa pueden ser causantes o responsables de la situación.
·       Ausencia de empatía.
·       Percepción errónea de la intencionalidad de los demás: siempre de conflicto y agresión hacia él. Es la persona que siempre se muestra a la defensiva, siempre cree que otras personas lo están agrediendo y suele exhibirse como víctima para excusar su propia conducta.
·       Autosuficiente, jactanciosos. Se define como una persona que actúa con suficiencia presunción, engreimiento, se muestran fanfarrones y arrogantes, ante cualquier situación creyendo que nunca necesitan ayuda.
·       Capacidad exculpatoria.   Sin sentimiento de culpabilidad (el otro se lo merece). Son personas que se la pasan divulgando sus actitudes agresivas contra otros sin ningún remordimiento de conciencia, son incapaces de darse cuenta que le están haciendo daño a otros.
·       Bajo nivel de resistencia a la frustración.
·       Incapacidad para aceptar normas y convenciones negociadas. Las personas agresivas no admiten perder, no son capaces de seguir las reglas y normas.
·       Déficit en habilidades sociales y resolución de conflictos.
·       Utilización de una disciplina rígida inapropiada para la edad del niño/a y su conducta inadecuada.
·       Tener una visión distorsionada del niño/a y/o expectativas poco realistas respecto al mismo.
·       Realizar frecuentes y sistemáticas comparaciones del niño/a con sus hermanos o con otros niños/as, de manera tal, de situarlo en una posición de menor valoración.
Los niños, especialmente aquéllos que tienen problemas de ajuste social, son más vulnerables a la violencia psicológica (que va desde el abuso verbal, el sarcasmo, la amenaza y la denigración hasta formas de humillación, acoso y aislamiento) por parte de los padres y otros adultos. Este tipo de violencia no supone necesariamente violencia corporal. Se considera que existen efectos sobre los niños que son violentados psicológicamente y que estos efectos no solo son directos, sino que son efectuados de forma indirecta y sistemática.
Ochoa (2002) manifiesta que "La presencia de violencia expresada en la vida familiar puede entenderse como una forma de comunicar, cuando no es posible hablar ni comprender, cuando la emoción desborda por afirmar su existencia". La violencia puede expresar el miedo al otro, a lo diferente. Cumple la función de "aprisionar al otro y guardarlo encerrado en este juego de control y dominación."
Los efectos de la violencia son innumerables, siendo los niños los más afectados, lo cual se hace hincapié en la vida familiar, ya que la familia es el primer sistema socializador de un niño o niña, siendo este un problema, ya que se encuentran en un proceso de adquisición de normas y valores, su sistema de pensamientos se encuentra en permanente reestructuración siendo este un factor que le va a producir ansiedad y temores, cuando las manifestaciones  violentas se hacen presentes, teniendo en cuenta que los eventos negativos presentan una mayor repercusión en la vida de los seres humanos.
La familia, aún en medio de una situación estresante, puede redescubrir formas de afrontamiento a la problemática, teniendo como resultante el recobrar el estado de salud de la familia y el bienestar de sus miembros. La propia familia puede crear un ambiente propicio para ajustarse a diversas situaciones, permitiendo la participación de sus miembros para identificar el problema e ir a la búsqueda de la solución ayudándose unos a los otros. La familia es capaz de aplicar los patrones de solución de problemas, usar las alternativas adecuadas, para de esa forma facilitar y promover el bienestar y la salud familiar.
Cuando la violencia psicológica ocurre como única forma de violencia, puede tener un efecto más adverso en el funcionamiento psicológico del niño y posterior adulto que incluso la violencia física, sobre todo respecto a medidas de depresión y autoestima, agresividad, delincuencia o problemas en las relaciones interpersonales. Seguramente tendrá múltiples consecuencias a largo plazo para el niño. Consecuencias que pueden variar en función de la edad del niño, ya que un patrón cronificado de violencia psicológica destruye el sentido de y la seguridad en el niño/a. Esto conlleva las siguientes consecuencias:
1) A nivel de pensamientos, como sentimientos de baja autoestima (incluyendo las conductas asociadas al mismo), visión negativa de la vida, síntomas de ansiedad y depresión, así como ideas de suicidio.
2) Sobre la salud emocional, como inestabilidad emocional, personalidad borderline o límite, falta de respuestas emocionales apropiadas, problemas de control del impulso, ira, conductas autolesivas, trastornos de la alimentación y abuso de sustancias.
3) Sobre las habilidades sociales, incluyendo conducta antisocial, problemas de vinculación afectiva, competencia social limitada, falta de simpatía y empatía, aislamiento social, dificultad para ajustarse a las normas, mala adaptación sexual, dependencia, agresividad y violencia y delincuencia o criminalidad.
4) Sobre el aprendizaje, bajo rendimiento escolar, dificultades de aprendizaje y dificultades en el desarrollo moral.
5) Sobre la salud física, fallos de medrar, quejas somáticas, un estado pobre de salud y alta mortalidad.
Estos síntomas son similares a los que se observan en niños que están sometidos a violencia doméstica, donde se les aterroriza, explota o corrompe, lo cual aumenta la conducta desobediente y los síntomas de depresión, ansiedad y agresividad.
La violencia paidológica es una de las más complejas y difíciles de identificar, ya que no deja secuelas visibles en el niño/a a primera vista y sus signos están también presentes en otro tipo de problemáticas (problemas en el desarrollo evolutivo del niño/a, déficit atencional, trastornos de conductas, problemas escolares, etc.). No obstante, si bien no pueden ser considerados como conclusivos en sí mismos, aportan señales útiles para iniciar una indagación más profunda sobre la causa que está a la base de estas manifestaciones.
Según la Association for Advanced Trianing in the Behavioral Sciences (1988), menciona indicadores con respecto al niño/a que se enfrenta a la violencia de parte de un cuidador, sean estos sus padres u otra persona que se haga responsables de aquellos. Este menciona básicamente, los signos de violencia Psicológica las cuales se pueden agrupar en dos formas de manifestación, la primera que es como internaliza la violencia y la segunda es como la expresa en su medio social, aunque los indicadores que se mencionan se los ha contextualizado al medio, no dejan de ser parte de una expresión claramente de la violencia psicológica.
·       Retraimiento
·       Tristeza
·       Baja espontaneidad y pocas conductas de juego
·       Obediencia extrema y sumisión
·       Desmotivación para interactuar con otros niños/as
·       Miedo a la interacción con adultos
·       Alto nivel de ansiedad y tensión
·       Conductas regresivas (chuparse el dedo, tomar mamadera, en una edad inadecuada)
·       Quejas somáticas frecuentes (dolores de cabeza, estomacales, etc.)
·       Trastornos alimenticios (bulimia o anorexia, ansiedad)
·       Acciones o ideación suicida.
·       Conductas autodestructivas (autoagresiones, cortes, golpes, etc.)
·       Bajo rendimiento escolar o fluctuación en su rendimiento
·       Ausencias prolongadas al colegio
·       Deserción escolar

   1.5.2 Externalización del niño/a de la violencia psicológica:
·       Hostilidad manifiesta
·       Conductas agresivas hacia sus compañeros
·       Oposicionismo hacia los adultos
·       Rebeldía
·       Crisis de ira y descontrol
·       Pequeños robos
·       Destrucción de objetos, mobiliario, o útiles sin causa aparente
·       Lenguaje caracterizado por los insultos, garabatos y groserías.
·       Aversión a la escuela: fugas, deserción escolar.
·       Tendencia a la vagancia
La violencia psicológica tiene una connotación muy pobre en nuestro contexto, pero que sus consecuencias son muy alentadoras para que se dedique investigaciones enteras a identificar, explorar, describir esta problemática, porque una de sus consecuencias es dada dentro del aprendizaje. Un aprendizaje que no solo debe ser limitado por la escuela, sino un aprendizaje que se da en todo momento, ya que hay que tener en cuenta que un niño no solo aprende conocimientos, sino actitudes, normas, conductas, comportamientos, formas de socializar e interaccionar con los demás y con el contexto.  
El término aprender se haya muy distorsionado en nuestro medio, ya que se concibe como un proceso de acumulación intelectual de información, siendo el aprendizaje una modificación más o menos estable de pautas de conducta, la cual entendemos por conducta a toda las modificaciones del ser humano, sea cual fuere el área en que aparezcan; en este sentido podemos destacar que puede haber un aprendizaje aunque no se tenga la formulación intelectual del mismo.
2.1.1. Aprendizaje por reforzamiento positivo/negativo: es el aprendizaje en el cuál la conducta es nueva para el organismo aumenta su frecuencia de aparición luego de recibir algún estímulo positivo o negativo que lo refuerce.
2.1.2. Aprendizaje por evitación: es el aprendizaje donde el organismo aprende una conducta nueva que termina o impide la aplicación de algún estímulo aversivo (desagradable), y aumenta la frecuencia de aparición de esa conducta para que no regrese.
2.1.3. Aprendizaje operante: es el aprendizaje el cual utiliza acuerdos y compromisos, mediante recompensas y sanciones.
2.1.4. Aprendizaje cognoscitivista: es un tipo de aprendizaje en el cual afirma que los individuos no responden tanto a estímulos sino que actúan sobre la base de creencias, convicciones, actitudes y deseos de alcanzar cierta meta.
2.1.5. El aprendizaje mediado:
Vigotsky (1934), hace referencia sobre la Zona de Desarrollo Potencial (ZDP) una forma de lograr aprendizajes duraderos y el desarrollo óptimo de un sujeto con la ayuda de los adultos o de otros estudiantes más avanzados.
Desde esta teoría, el adulto actúa como mediador de los aprendizajes del sujeto optimizando la evolución de sus capacidades. Esto ya que, el aprendizaje se realiza por medio de la socialización, sobre todo entre iguales. Esta socialización contribuye de manera decisiva a la incorporación de valores, actitudes, competencias y formas de percibir el mundo.
Vigotsky plantea los siguientes principios del aprendizaje:
1.                 Tomar en cuenta el nivel de desarrollo de los alumnos.
2.        Fomentar un rol activo del alumno en su aprendizaje.
3.        Enfatizar la importancia de la interacción (con padres, profesores y otros alumnos).
4.        Hacer énfasis en la reestructuración y reorganización del conocimiento.
Años más tarde surge, el Modelo del Aprendizaje Mediado, el cual se sustenta en la Teoría de la Modificabilidad Cognitiva Estructural de Reuven Feuerstein (1980), un planteamiento altamente práctico con características similares a la teoría Vygotskyana, aún cuando Feuerstein no declare esta cercanía (en cambio sí acepta influencias de Piaget).
Para Feuerstein, la Modificabilidad Cognitiva del niño o adolescente implica la capacidad de mejorar su inteligencia por medio de la mediación oportuna de un adulto. El mismo Feuerstein (1980) define el aprendizaje mediado como la forma en que los estímulos emitidos por el ambiente son transformados por un agente mediador (padre, madre, hermano, profesor u otro). El agente mediador, haciendo uso de sus intenciones, cultura y emociones, selecciona y organiza los estímulos más apropiados para el estudiante, de manera que en futuras situaciones este mismo logre identificar, clasificar y organizar los estímulos más relevantes que debe aprender en una situación en desmedro de otros menos importantes.
Es así como el proceso de mediación, centrado en la modificación cognitiva, afecta la estructura mental del estudiante permitiéndole adquirir nuevos comportamientos, vistos estos como estrategias de aprendizaje, habilidades y actitudes. (Román; Diez, 1988).
2.1.6 Aprendizaje significativo:
La esencia del proceso del aprendizaje significativo reside en que ideas ex­presadas simbólicamente son relacionadas de modo no arbitrario y sustan­cial (no al pie de la letra) con lo que el niño/a ya sabe. Por relación sustancial y no arbitraria queremos decir que las ideas se relacionan con algún aspecto exis­tente específicamente relevante de la estructura cognoscitiva del niño/a, como una imagen, un símbolo ya significativo, un concepto o una proposición.
El aprendizaje significativo presupone tanto que el niño/a manifiesta una actitud de aprendizaje significativo; es decir, una disposición para relacionar sustancial y no arbitrariamente el nuevo material con su estructura cognoscitiva, como que el material que aprende es potencialmente significativo para él, es decir, rela­cionable con su estructura de conocimiento sobre una base no arbitraria y no al pie de la letra (Ausubel, 1961).
Así pues, independiente­mente de cuánto significado potencial sea inherente a la proposición particular, si la intención del niño/a consiste en memorizar arbitraria y literalmente (como una serie de palabras relacionadas caprichosamente), tanto el proceso de apren­dizaje como los resultados del mismo serán mecánicos y carentes de significado. Y, a la inversa, sin importar lo significativa que sea la actitud del alumno, ni el proceso ni el resultado del aprendizaje serán posiblemente significativos si la tarea de aprendizaje no lo es potencialmente, y si tampoco es relacionable, intencionada y sustancialmente, con su estructura cognoscitiva.
2.1.7 Aprendizaje cooperativo:
El aprendizaje cooperativo es el que se da en situación de interacción cooperativa en el medio educativo. Así como lo define Deutsh (1962) como la situación educativa en la que el sujeto alcanza su objetivo si y solo si los otros sujetos también alcanzan los suyos, por consiguiente estas personas tenderán a cooperar entre sí para conseguir sus respectivos objetivos; siendo el aprendizaje cooperativo de esta forma más conectivo hacia los otros; así una variable de autoconcepto, que se forma mediante procesos de tipo personal como el autoconcepto, que se forme mediante procesos de comparación social, favorece la consecución de un rendimiento académico positivo. Por tanto según Díaz Barriga (1999) menciona que para que el aprendizaje sea cooperativo se debe de garantizar:
-        La igualdad de cada individuo en el proceso de aprendizaje.
-        La relación de experiencias mutuas en el aula entre los diferentes compañeros de manera que haya una bidireccionalidad en el proceso de enseñanza aprendizaje; ya que unos aprenden de los otros.
-        La distribución de responsabilidades y el intercambio de roles que deben ser planificados y desarrollados por el guía.
Teniendo en cuenta aquello el aprendizaje que se da por medio de la cooperación de niños y niñas que se encuentra en un momento y  en un espacio determinado es significativamente superior tanto al individualista como al competitivo y esta superioridad atañe a que  existen variables de socialización y de relaciones interpersonales; variables personales; y variables cognitivas y de rendimiento académico, que aunque en la presente investigación no las trataremos como tal, se hacen presentes en diferentes momentos.
El aprendizaje cooperativo así mismo como tiene efectos positivismo en la cognición, también tiene efectos positivismo en la esfera afectiva ya de dicha manera se mejora la cohesión grupal y mejora las actitudes hacia las minorías étnicas y hacia el resto de los niños; así pues el aprendizaje cooperativo influye en la motivación, atracción interpersonal, apoyo social, autoestima, salud psicológica y los conflictos. 
2.2 El entorno de aprendizaje en el niño
El entorno de aprendizaje, lugar muy influyente en la que el niño va a captar ciertos patrones de comportamientos y los va a reproducir, a veces con una intención, otras con un cierto grado de absurdez, en las que no van a saber porque no les han incorporado ese significado abstracto a dicho comportamiento.
El entorno donde se desarrolla el niño o la niña es muy importante ya que este produce un gran impacto en la forma como va adquirir sus normas, valores y conductas en sí. Ya que principalmente se conoce que los niños que viven en un entorno violento-agresivo son más propensos a manifestar conductas de igual modo.
Esto se da también en la escuela donde es un lugar en las que las conductas se aprenden una forma más significativa[1]y dichos aprendizajes también traen consigo la aparición de unas dificultades. En las aulas se dan conductas problemáticas y, asociadas a ellas, las dificultades de aprendizaje, aunque no siempre necesariamente; pero son muchos los alumnos y alumnas que presentan problemas conductuales y no aprenden. 
En la vida de un ser humano se producen muchos cambios en las conductas o en las potencialidades de la conducta, que no se deben a procesos de aprendizaje, como por ejemplo los cambios debido a la maduración, o cambios que se producen por enfermedades, entre otros. Del mismo modo, muchos aprendizajes nunca llegan a manifestarse en un cambio de conducta. De hecho, en nuestra vida social aprendemos muchas formas de conducta posible que nunca llegan a ejecutarse. Por ejemplo, el conocimiento de las diferentes formas en que se puede matar a un ser humano no es algo que se desarrolle como producto de procesos madurativos, sino que el resultado de un aprendizaje en el contexto social. Sin embargo, aun cuando hemos aprendido cómo matar, no ejecutamos la conducta de matar a nuestros semejantes. Esto es lo que justifica la definición de aprendizaje como un cambio en la potencialidad de la conducta, no necesariamente en la conducta y justifica también la necesaria distinción entre el aprendizaje de una conducta y la ejecución de la conducta. Podemos aprender conductas que nunca llegamos a ejecutar. Sin embargo, sólo podemos verificar un aprendizaje, a través de la ejecución de la conducta. Sólo podemos tener la certeza de que un niño aprendió a multiplicar, una vez que haya realizado una multiplicación
2.3 El aula como contexto social 
Maturana y Dávila (2006) expresan que la educación es fundamental “pero no en términos de aprendizaje de materias, sino en términos de convivencia”. Para Maturana (2001) es primordial enseñar a un niño/a a respetarse y aceptarse, sólo así aprenderá a respetar y aceptar a sus compañeros y vivir en armonía con su entorno. Los niños tienen que aprender a ser, aprender a hacer, aprender a aprender y aprender a convivir. En la escuela el niño aprende sobre la vida y aprende a convivir, siempre que este ambiente sea propicio para desarrollar estas capacidades. Es por esto que las relaciones interpersonales entre los alumnos y el adecuado ajuste y adaptación que tenga el niño en su primera experiencia de socialización en la escuela, afectará sus futuras relaciones a lo largo de su vida escolar, con posible impacto en sus logros académicos.
Las interacciones sociales con sus profesores y compañeros son de suma importancia para el desarrollo académico y social del niño, las opiniones que recibe de ellos le condicionan positiva o negativamente sobre su valía personal, lo que repercutirá posteriormente en su motivación y rendimiento académico (García & Doménech, 1997).
Freire (1997) señalaba que “si se respeta la naturaleza del ser humano, la enseñanza de los contenidos no puede darse alejada de la formación moral de los educandos”. Este autor considera que si los profesores van guiando a los niños en la construcción de su conocimiento formarán seres humanos libres, justos y equitativos, para desenvolverse en la sociedad. Del mismo modo, si los profesores fomentan las buenas relaciones interpersonales, el trabajo en equipo, la amistad, entre otras, contribuyen al desarrollo de la empatía, de prácticas de aprendizaje cooperativo, incremento de la motivación escolar y la participación de los educandos en el proceso educativo (Guil & Mestre, 2004).
Jadue (2003) indica que el rol de la escuela es fundamental en el desarrollo personal y valórico de los niños, expresa que hay que enseñar a los niños a sobrellevar las vicisitudes de la vida, trabajar con los recursos personales internos de los alumnos, logrando así disminuir riesgos de déficit educacional y de deserción escolar.
2.4 El aprendizaje en la segunda infancia
Según Piaget (1964) menciona que el promedio de edad situado en los siete años, que coincide con el principio de la escolaridad propiamente dicha del niño, señala un giro decisivo en el desarrollo mental, es decir la estructuración y desarrollo de sus sistema de pensamientos va a comenzar a formas, va a iniciar.  En efecto, asistimos, en cada uno de los aspectos tan complejos de la vida psíquica, tanto si se trata de la inteligencia o de la vida afectiva, de las relaciones sociales o de la actividad característicamente individual, a la aparición de nuevas formas de organización que completan los esquemas de las construcciones presentes durante el período precedente y les aseguran un equilibrio más estable, inaugurando también una serie ininterrumpida de nuevas construcciones.
En cuanto al comportamiento colectivo de los niños se constata que a partir de los siete años, existe un notable cambio en las actitudes sociales, por ejemplo, en los juegos reglamentados. Entonces desde allí se comienza a formar un criterio más estable de lo adecuado e inadecuado, las expresiones emocionales de los adultos van a comenzar a tener un peso mucho más preponderante en su conducta, pero así mismo sus recursos personológicos también van a comenzar a desarrollarse.
El niño/a que se encuentra atravesando la etapa de la segunda infancia (de seis a 11-12 años) presentan características muy destacadas, en relación a los niños/as más pequeños y los más grandes; uno de estos es su tipo de pensamiento concreto. También en vez de las conductas impulsivas que se daban en la primera infancia, acompañadas de una creencia inmediata y un egocentrismo intelectual, el niño, a partir de los siete u ocho años comienza a pensar antes de actuar y empieza de este modo a conquistar esa difícil conducta de la reflexión.
Según Piaget (1964) la segunda infancia comprende desde los siete años hasta los doce años, después de eso se va iniciar la adolescencia. La principal característica de esta fase, es que ahora el niño ya se sumerge plenamente en el mundo real e intenta adaptar su comportamiento a las variables condiciones externas. Se produce asimismo una fuerte identificación del niño con el padre y de la niña con la madre, con lo que ello supone una aceptación de papeles sexuales, sociales y culturales.
En la etapa escolar de la segunda infancia se presenta una significativa reducción de la importancia dada por padres y educadores a la estimulación sensorial. Aunque ya están completamente desarrollados sus sentidos, continúan creciendo, relacionándose obteniendo información y conocimiento de manera importante a través de sus experiencias sensoriales integrando estos conocimientos con la información teórica o intelectual.
Cuando se presenta en el ámbito escolar situaciones de violencia, estos reducen el rendimiento escolar; ya que aparece siempre como un dato de tal grado de evidencia que suele llevar a no indagar con mayor profundidad los mecanismos que el psiquismo infantil pone en juego para enfrentar tales situaciones.
2.5 Características personales del niño de segunda infancia (7 años a 12 años)
Los niños aproximadamente hasta los siete años de edad obedecen a los adultos sin cuestionar las reglas impuestas, de tal manera que consideran que un acto es correcto o incorrecto y que un acto incorrecto merece castigo. Después de los 11 años desarrollan la capacidad para razonar moralmente, las reglas son modificables y evalúan situaciones específicas para su aplicación (Papalia, Wendkos & Duskin, 2005).
Los adultos han confundido las interacciones agresivas entre los niños con juegos propios de su edad, como se mencionó anteriormente, lo que ha llevado a una distorsión de la realidad (Papalia, Wendkos & Duskin, 2005). Es importante diferenciar las conductas agresivas del juego, de la agresión y violencia propiamente tal, para poder identificar la dimensión de este problema y tomar medidas para su tratamiento y prevención (Gumpel & Meadan, 2000).
La segunda infancia comprendería el período de 7 años hasta los 12 años, la cual coincide con la edad en la que plenamente inicia la escolaridad propiamente dicha (Piaget, 1964). El niño de siete años empieza a liberarse de su egocentrismo social e intelectual y es capaz, por tanto, de nuevas coordinaciones que van a tener la mayor importancia tanto para la inteligencia como para la afectividad. Para el caso de niños y niñas de segunda infancia la respuesta de frustración se mantiene con iguales manifestaciones que en la fase anterior en cuanto a la carga emocional se refiere y como unidad psicológica primaria para generarla; con la diferencia que la expresión del comportamiento consciente e inadecuado, se verá reforzada e incrementada por una serie de percepciones incorrectas o en su defecto desalineadas un tanto de la realidad, que inducirán a la generación de apercepciones negativas, que dispondrán en su base subjetiva de contenidos psicológicos negativos, poco saludables que necesariamente los infantes, y como parte de su desarrollo, realizan en este nivel evolutivo.
2.5.1 Características físicas y motoras:
Gran despliegue de actividad. Es la época de la obsesión por los deportes, realizan malabarismos impresionantes y todo tipo de juegos de movimiento. Aparecen las travesuras. Ello va a proporcionar:
- perfeccionamiento del desarrollo físico y motor del niño,
- y una oportunidad de adquirir fuerza, coordinación y flexibilidad.
El crecimiento físico del escolar disminuye respecto a la etapa anterior. Los cambios que se producen son graduales y continuos, con lo cual permiten alcanzar las habilidades motoras sin tener que estar ajustándose a cambios rápidos del cuerpo. Existen algunas diferencias entre sexos. Los niños adquieren mayores destrezas físicas (por ejemplo, corren más), y las niñas destacan en agilidad y equilibrio.
A partir de los 8 años, tienen adquirida gran parte de la motricidad fina (escritura).
Todo esto hace que los niños adquieran sentimientos de capacidad y autoestima. El control de su cuerpo les hace sentirse que pertenecen al grupo. Los niños considerados “torpes” suelen presentar rechazo en el grupo.
2.5.2 Área cognitiva:
Según la teoría de Piaget (1964) estaríamos en el periodo de operaciones concretas: el pensamiento se vuelve menos intuitivo y egocéntrico, y más lógico. Antes de los 7 años, el niño concibe el mundo de una manera simplista y unidimensional. Se enfocan en el aquí y el ahora y en la evidencia de la percepción más que en el pensamiento lógico. Su capacidad de establecer relaciones entre las cosas que lo rodean también es limitada. A partir de los 7 años el pensamiento se vuelve más flexible y más complejo.
Pueden evaluar las relaciones de causa y efecto. Procesan mentalmente las transformaciones físicas. Invierten su pensamiento. Utilizan la inferencia lógica, es decir, la conclusión a la cual llegan a través de la evidencia no vista.
Los niños empiezan a formular teorías respecto al mundo, aunque se limita a los objetos concretos y a las relaciones sociales que el niño puede ver y probar. También inician conscientemente la tarea de memorizar. Desarrollan estrategias de memoria como el ensayo, la organización. La imaginación mental, la retención, y los guiones. Aparece la época del realismo. Acaba la fabulación, y la edad del cuento.
2.5.3 Conocimiento social:
Su conocimiento social va cobrando cada día mayor importancia en su comportamiento. En estos años deben aprender a manejar las complejidades de la amistad y la justicia, las reglas y las normas sociales, las convenciones relacionadas con los papeles sexuales, la obediencia a la autoridad y la ley moral.
Un concepto importante en el conocimiento social es el de inferencia social, es decir, las suposiciones acerca de lo que otra persona siente, piensa o pretende.
El juicio moral es el proceso para llevar a cabo decisiones acerca de los bueno y lo malo. Empiezan a distinguir entre bondad y crueldad, generosidad y egoísmo.
2.5.4 Relaciones con compañeros de la misma edad:
Los logros anteriores permiten que el niño asimile el concepto de la amistad.
La afectividad de los siete a los doce años se caracteriza por la aparición de nuevos sentimientos morales y, principalmente, por una organización de la voluntad, que desembocan en una mejor integración del niño/a y en un ajuste más eficaz de la vida afectiva. Es muy importante el grupo de compañeros de la misma edad, sobre todo, a los 10 - 12 años. El conformismo en el grupo es muy importante.
La presión de los compañeros puede ser tanto positiva como negativa: por ejemplo, un niño que pertenece a un grupo de niños muy aplicados puede sentir presión para terminar las tareas escolares. Si el niño tiene compañeros con actitudes que no van de acuerdo a la norma, es decir actitudes inadecuadas, también puede sentirse presionado para tener dichas actitudes ya que en muchos de los casos ellos desean incorporarse a un grupo y ser aceptados por este. En este sentido los niños son más propensos a acceder que las niñas. Además la presión es mayor si no existe supervisión de los adultos. Generalmente, el grupo de compañeros de la misma edad satisface la necesidad de aceptación y de autonomía.
2.5.5 Influencias familiares:
Las familias siguen siendo uno de los factores de socialización más importantes para los niños en edad escolar. El aprendizaje social se lleva a cabo dentro del contexto de las relaciones familiares.
Y junto con todo esto tenemos que considerar que dentro y fuera de la familia van a existir relaciones sociales hostiles, violentas y agresivas, las cuales van a  tener que ser enfrentadas por el niño o niña en diferentes situaciones, pero cuando estos actos de violencia psicológicas son  frecuentes van a irrumpir durante todo proceso de aprendizaje, siendo estos el de actitudes, comportamientos,  patrones de conductas y toda forma de socializar, pero llevando esto al ámbito socioescolar tendremos que la violencia psicológica se hace evidente en las habilidades escolares de estos niños y niñas. Habilidades que van a comenzar a reducirse provocando una cierta disfuncionalidad y distorsión en la adquisición e incorporación de procesos educaciones del ámbito escolar.   
La violencia psicológica es un problema social que afecta a gran número de personas siendo estos en su mayor parte niños y niñas de segunda infancia, la violencia inhibe el desarrollo de los niños y niñas y puede causar daños irreversibles, es decir ellos/as corren el riesgo de ser agredidos ellos mismos y de desarrollar problemas de adaptación durante la niñez y la adolescencia.
Las habilidades escolares son destrezas que el niño/a desarrolla durante la etapa escolar y que son fundamentales para tener éxito académico. 
Las relaciones sociales son por sí mismas la materia básica de la construcción de un grupo social en el cual constituye una serie de circuitos por medio de los cuales el individuo entra en contacto con la comunidad y ella transmite elementos de la cultura a cada ser en su individualidad, en otras palabras, son las relaciones sociales uno de los mecanismos centrales de la construcción de la identidad tanto del individuo como de la comunidad y de la cultura.
Bandura (1986), señala que la interacción del niño con su entorno social le permite la elaboración de patrones mentales que guían su comportamiento. Mediante la observación del funcionamiento de otras personas, el niño puede adquirir habilidades cognoscitivas y formas de comportamiento. Los modelos, presentes en el aprendizaje por observación enseñan habilidades y proporcionan reglas para la organización en las nuevas estructuras de comportamiento.
El desarrollo moral del niño experimenta también un notable avance. Mientras que antes la única razón que tenía para "portarse bien" residía en que "así está mandado" y que la transgresión de la norma podía acarrear una sanción, ahora empieza a descubrir las razones lógicas, y encuentra la explicación y el porqué a la ley: cuando el proceder de las personas es correcto nos beneficiamos todos. Gracias a las reglas del juego ha aprendido que él también puede controlar las conductas de los otros y que el comportamiento adecuado de los demás le favorece y el inadecuado le perjudica. A partir de este momento comienza a interiorizar las reglas del grupo y de la familia.
El comprender los motivos y la utilidad del comportamiento moral tiene un doble efecto: por una parte puede someterse a la norma de forma consciente y responsable buscando expresamente el bien que con ella se consigue, o puede igualmente perseguir un interés personal distinto del que contempla la ley. Por ello, es precisamente ahora cuando surgen las primeras mentiras. Suelen ser engaños utilitarios que tienen como finalidad escapar de un castigo o beneficiarse de un premio inmerecido.
Hernández y García (1991) parten de que el rendimiento está regulado por cuatro factores y que cada uno de ellos presenta características propias de cada alumno y del tipo de tarea que va a efectuar. El primero es las aptitudes intelectuales, el segundo son los motivos que les impulsa a estudiar, en el tercero están los rasgos o estilos de personalidad como la imagen y valoración que se tienen de sí mismo y el cuarto es referente al tipo de tareas que se enfrenta el estudiante que pueden ser reproductivas, productivas, heterónomas y autónomas.
A esto se le puede agregar que existen otros factores muy importantes en el rendimiento escolar, como el contexto donde se desarrolla el niño/a, la familia, el grupo de pares donde se desarrolla o interaccionan, las creencias y percepciones del estudiante hacia su entorno.
La diversidad de secuelas emocionales que conlleva para un niño/a, el estar expuesto/a a una situación de violencia y las consecuentes manifestaciones conductuales que acarrea, habitualmente influyen en problemas de adaptación en su medio escolar, de distinta magnitud. Esto, sumado a los efectos cognitivos específicos que se pueden producir en un niño/a violentado/a: problemas de atención y concentración, desmotivación y sentimientos de ineficacia, se constituyen en elementos que alteran su desarrollo escolar normal, influyendo negativamente en su desempeño. Debido a esto, frecuentemente un niño/a o joven agredido/a presenta continuos problemas conductuales, bajo rendimiento o rendimiento oscilante (etapas que alcanza buenas calificaciones y etapas en que estas descienden sin motivo aparente), conflictos con profesores y con los demás compañeros, por lo cual es calificado como “niño/a problema”, aumentando la conflictiva a la cual está expuesto.
La violencia psicológica es uno de los factores que pueden desencadenar muchos problemas en las diferentes esferas, y aunque en muchos de los casos esta no se presenta sola, sino acompañada de agresiones y conductas inapropiadas. Sus consecuencias son innumerables dentro y fuera del ámbito familiar, ya sea con sus grupos, en el aula o en la sociedad, es decir la violencia es uno de los factores que generan problemas de aprendizaje y que estructuran características que luego van a formar parte de la personalidad de ese niño en desarrollo, en muchos de los casos potencializan el acto agresivo de estos niños/as.
La familia en la sociedad debe cumplir importantes funciones, que tienen relación directa con la preservación de la vida humana, su desarrollo y bienestar, estas son: Función educativa, en la que tempranamente se socializa a los niños en cuanto a los hábitos, sentimientos, valores, conductas, etc. Así mismo la función comunicativa en la que los seres humanos siempre nos comunicamos con nuestros semejantes; la función protectora es la que se da seguridad y cuidado a los niños, y a todo miembro dependiente, así mismo la familia existen otras funciones en la que es un factor muy importante en el desarrollo de toda conducta, sea esta adecuada o inadecuada. De acuerdo a estas funciones la familia debe asegurar a sus integrantes la estabilidad emocional, social y económica, además de prodigar amor, cariño y protección. 
Grossman Cecilia (1992) hace referencia que, así como la familia es el agente socializador básico, al mismo tiempo y en muchos casos constituye una escuela de la violencia donde el niño pequeño aprende que las conductas agresivas representan un método eficaz para controlar a las demás personas y para realizar sus propios deseos. Aun cuando la persuasión y la negociación podrían producir iguales o mejores resultados, este no es el código que muchas familias legan a sus hijos. Así la transmisión generacional se erige en germen de la violencia en el conjunto social.
Además los factores que podrían desencadenar trastornos en el aprendizaje de normas son los modelos de dominio/sumisión y esquemas coercitivos, otro de los factores de riesgo según Strauss y Yodanis (1997) es que los padres carezcan de habilidades para enseñar a respetar a sus hijos los límites a los que pueden llegar. También la calidad de vida y las dificultades educativas que puede presentar durante este proceso. Se debe evaluar estos y todos los factores que pueden desencarnar problemas en la adquisición y apropiación de las normas que puede implantar la sociedad y los padres, desde un punto de vista holístico e integracionista, al referirnos a esto debemos tomar en cuenta que esta problemática es multicausal y, multifactorial. Pero podemos mencionar algunos de los factores más importantes que pueden desencadenar problemas o trastornos en la adquisición de normas y valores y estos son:
1. Conflictividad familiar actual o anamnésica:
- Malos tratos entre la pareja.
- Proceso de separación o divorcio.
- Abandono del hogar.
- Madre soltera rechazada por la familia.
2. Tener padre o madre maltratados o abandonados en su infancia.
3.  Ausencia de abuela “protectora” o presencia de un padrastro o madrastra hostil, cohabitando con el niño o la niña.
4.  Enfermedades físicas y/o mentales crónicas en uno o ambos padres.
5.  Toxicomanías en la familia o padres.
6.  Número elevado de hermanos, con poca diferencia de edad entre ellos.
7.  Marginalidad de los padres:
8. Obtención de recursos por actividades marginales (prostitución, delincuencia, etc.).
- Aislamiento social.
- Ingresos insuficientes.
- Sin vivienda o con infravivienda.
- Sin instrucción y sin trabajo.
- Procedentes de entornos degradados, sin infraestructura y equipamientos.
9. Escaso nivel de adaptación.
10. Signos de enfermedad mental no tratada o retardo mental
Para Oteros (2006) la conducta agresiva es socialmente inaceptable ya que puede llevar a dañar física o psicológica a otra persona, la agresividad en la etapa escolar puede aplicarse a acciones agresivas (conductas), a estados de ánimo (sentimientos subjetivos), a impulsos, pensamientos e intenciones agresivas, y a las condiciones en que es probable que se adopten conductas agresivas (estimulación ambiental).
Siendo la violencia y más específicamente la violencia psicológica  un problema no solo que puede afectar al niño o a la niña, también se transforma en ellos un medio de expresión social, ya que partimos del punto de que los niños/as aprenden por imitación, por observación, por modelos generados en la sociedad o en su contexto; y aquello lo van a incorporar como algo propio, y junto con esto va a ser expresado en el momento en que interaccionen con los demás grupos; aquello va a ser expresado de diferentes formas, dentro de la escuela, la familia, y la sociedad. Dentro de la escuela puede generar un sistema de efectos muy devastadores que van a conllevar la deserción escolar, abandono, y repetición de los años educativos. Sumado a esto debemos tomar en cuenta que los sistemas educativos no están preparados para asumir un rol tan importante dentro del sistema social, una función que se les es asignada por la cultura, y que en momento no es asumida. Siendo esto va a generar un incremento o una reducción del impacto que puede tener la violencia psicológica en estos niños/as, es por eso que se hace necesario mencionar aquello.
El sistema educativo ecuatoriano a lo largo de la historia ha sido objeto de varias transformaciones, en cuanto a la organización del currículo, estrategias metodológicas y la utilización correcta de las técnicas activas que promueven el desarrollo de: valores, destrezas y habilidades de los niño/as.
Hoy en día vemos un cambio favorable en la educación, porque desde el ámbito gubernamental se han destinado mayores porcentajes de subsidio, pero aún no logran abastecer toda la demanda de la educación, sin poder cubrir la totalidad de la población educativa a nivel nacional, dando lugar a una número reducido en relación al analfabetismo, de niños y niñas en las calles y esto ha mejorando el acceso a la educación.
Las instituciones dedicadas a la educación, deberían reflexionar y tomar definiciones de calidad para resaltar la necesidad de avanzar en el afianzamiento de la educación en todos los niveles y mejorar la calidad de vida de sus estudiantes. La educación es un proceso humano, la educación surge con las primeras manifestaciones humanas en dos niveles muy concretos, lo que es el nivel familiar y el nivel grupal. Como parte de esta búsqueda de la calidad se debe considerar a la evaluación del aprendizaje como un elemento importante. La educación debe ser considerada como un componente fundamental que lleve al país a un cambio profundo, y como el medio principal para la generación de empleos; además de una participación más equitativa de la economía, del federalismo y apoyo al desarrollo regional. Y ante esto Uriguen (2005) menciona que “la calidad es un valor que se ejerce con una mente bien formada, esto es una mente abierta y responsablemente libre. La calidad a través de la educación es la manifestación de la tarea noble del bien saber, bien ser, bien hacer y el bien tener. Por lo tanto, la coherencia de vida, armonía y consistencia entre el pensar, decir y actuar”.
Colom (2001) menciona que “la educación no acepta límites temporales, la plasticidad del cerebro humano es tal que permite captar, pensar, reflexionar, permanentemente, por lo que la educación es un proceso atemporal que dura lo que dura la vida humana. No cabe entonces restringirlo a la escolaridad ya que de una u otra forma u otra, consciente o no consciente, el hombre es capaz de educarse y perfeccionarse siempre”.
La deserción en los estudios, no necesariamente es el resultado del desinterés del alumno, puede también ser el rechazo a adquirir conocimientos de gran nivel, la cual puede ser una  consecuencia de una baja autoestima, que llevan al individuo a no querer destacar a causa de problemas socioculturales,  socioeconómicos, emocionales,  etc. que vive el educando. Este también se presenta como otro problema que perjudica a la eficiencia del sistema educativo afectando mayoritariamente a los sectores pobres y a la población rural, tendiendo a ocurrir alrededor de los 10 años, edad en la cual los niños/as comienzan a trabajar.
La superación progresiva depende siempre del alumno, su patrimonio cultural, la capacidad de adaptación, las formas de adquisición de las ideas y la afinidad que el estudiante mantiene con el conocimiento; este proceso es esencial para mejorar la calidad educativa, que acompañada de la instrucción de los profesores que deben lograr que los alumnos aprendan no solo las reglas de la institución, sino también las reglas del trabajo intelectual.
La deserción escolar genera elevados costos sociales los cuales no son fáciles de estimar, pero entre ellos se menciona los que derivan de disponer una fuerza de trabajo menos competente y más difícil de calificar cuando las personas no han alcanzado ciertos niveles mínimos de educación para aprovechar y defender los beneficios de programas ofrecidos por el estado o por las empresas a esto lo acompaña con la modernidad la baja producción de trabajo y su efecto es el menor crecimiento de las economías, se considera un costo social de bajo nivel educacional que produce el abandono de la escuela o el colegio durante los primeros años por lo la reproducción intergeneracional de las desigualdades sociales, pobreza, migración, y su impacto negativo en la investigación de la democracia en los países latinoamericanos.
Mientras en todo el mundo aumentan los índices de escolarización de las niñas -habitualmente detrás de los niños-, en América Latina y el Caribe, se da el fenómeno de que los niños presentan mayores índices de fracaso y abandono escolar que las niñas, según el informe de la ONG PLAN (2011). También se afirma que el absentismo y abandono escolar de los niños deriva en aumento de los niveles de violencia, criminalidad, violencia de género y desempleo. En el continente americano el riesgo de morir por homicidio de un hombre de entre 15 y 29 años es 28 veces mayor que en el resto del mundo.
La repetición representa uno de los mayores problemas de los sistemas escolares contemporáneos; constituyéndose la repetición en la solución interna que ha encontrado el sistema escolar para lidiar con el problema del no-aprendizaje o de la deficiente calidad de dicho aprendizaje. Consideradas las causas más comunes de repetición del año escolar son los aspectos pedagógicos, familiares, personales, económicos, de salud, geográficos, entre otras
La educación, en la mayoría de países latino americanos, es considerada un derecho, pero que el problema no radica solamente en los tipo de marginamientos que puedan darse sino también en la calidad de enseñanza, se piensa que los sistemas educativos están orientados a medir la capacidad de memorización y no el nivel de análisis, originando así la deserción en niveles básicos y provocando en muchas ocasiones el analfabetismo.
La Propuestas Consensuadas de Reforma Curricular para la Educación Básica (1996), menciona que “el sistema educativo tiene como finalidad crear la posibilidad de adultos capaces de decidir su propio destino personal y social. Ahora bien, esa meta se habrá alcanzado cuando las mujeres y los hombres hayan llegado a encarnar en sus conductas diarias determinado valores, y las condiciones sociales permitan su vivencia”.
El desarrollo educativo se ve reflejado en el contexto de socialización. Lógicamente depende de muchos factores endógenos y exógenos que influyen directa o indirectamente en su desarrollo, modificándolo, desenvolviéndolo, y perfeccionándolo, desde los puntos de vista de las zonas antes mencionadas. Es decir, repercute de forma positiva o negativa en los sujetos de la educación.
Una de las funciones de la educación es promover el pleno desarrollo de la personalidad humana, enriquecer el acervo cultural de la sociedad y promocionar a preservación del medio ambiente. Preparar a las personas para su plena participación en el trabajo, desarrollando valores, conductas y competencias que favorezcan su prosperidad y la sociedad. Esto implica armonizar los sistemas educativos y fortalecer las políticas de formación y desarrollo de recursos humanos.
Únicamente la educación puede entregar a cada ser humano, los elementos indispensables para comprender y actuar en sociedad; es un factor decisivo para la socialización de los niños y niñas en el conocimiento de valores relacionados a la ciudadanía, democracia, solidaridad y tolerancia. Y cuando se refiere a la educación, no solo se hace mención al proceso escolar, sino a todo proceso que permita aprendizaje no solo de aspectos cognoscitivos, sino actitudinales, comportamentales y afectivos. Ya que partiendo de esto se puede reducir el impacto que puede generar la violencia dentro del sistema de habilidades de aprendizajes, de incorporación de normas, leyes, actitudes y comportamientos.
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[1] Teniendo en cuenta que no solo cogniciones se prende en la escuela, sino actitudes, normas, valores, etc.